
Si bien los pingüinos no pueden volar, sus aletas rígidas, patas palmeadas y forma elegante los convierten en expertos nadadores. De hecho, pasan la mayor parte de su vida en el océano y hacen casi toda su caza de kril, calamares y cangrejos bajo el agua. Además tienen el vientre claro y el dorso oscuro, como sistema de camuflaje para confundirse en el agua con la claridad de la luz del sol, o la oscuridad del fondo marino. En tierra firme son poco ágiles y andan erectos, tambaleándose, con las alas abiertas para mantener el equilibrio.